El miércoles 2 de abril tuvimos la alegría de realizar nuestro tercer encuentro de Oración Taizé en las instalaciones del Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad CIRE, más de setenta personas orando, cantando y formando comunidad.
“Para mí este es un momento sagrado” (Asistente) “Este tipo de cantos me conectan con la raíz íntima de mi existencia” (Asistente) “Me siento conectada con la tradición con la innovación” (Asistente). “Me encantó el nuevo lugar no sólo por la acústica, sino incluso por el olor, me permite una mayor profundidad en mi oración” (Asistente). “Los íconos, las velas, los cantos, las peticiones, la lectura del evangelio, todo propicia un maravilloso momento de oración” (Asistente). Es un evento que además de la devoción promueve la cultura. Poco a poco se vuelve una tradición este encuentro mensual. Gracias a la alta afluencia de público trasladamos el evento a la Capilla María Inmaculada ubicada en el tercer piso del edificio de Chapinero, sede CIRE.
Como dice el salmo 71: “cantará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación…Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel. Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado”.
El numeral 1156 del Catecismo nos dice: La composición y el canto de salmos inspirados, con frecuencia acompañados de instrumentos musicales, estaban ya estrechamente ligados a las celebraciones litúrgicas de la Antigua Alianza. La Iglesia continúa y desarrolla esta tradición… «El que canta ora dos veces» (San Agustín, Enarratio in Psalmum72,1).
“Entre ustedes entonen salmos, himnos y cánticos inspirados, cantando y celebrando al Señor de todo corazón”. Ef 5, 19 – “…cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados” Col 3,16. “Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios” Hch 16, 25