¿Qué cambia cuando ya no nos experimentamos a nosotros mismos como separados del mundo vivo?
Esta experiencia inspirada en la espiritualidad ignaciana y en la contemplación para alcanzar amor, está dirigida a jóvenes adultos que están iniciando o profundizando su camino espiritual y desean un tiempo para detenerse, contemplar, escuchar y sentirse parte integral de la naturaleza.
Por medio de experiencias de contemplación, meditaciones guiadas, agradecimiento y encuentro comunitario, este Eco- Retiro nos invita a reconocer la presencia de Dios y a considerar cómo Él nos llama a estar más atentos a la creación de la que somos parte.
San Ignacio nos invita a imaginar una espiritualidad que no busca escapar del mundo, sino que nos despierta más plenamente nuestra pertenencia dentro de él. Al reconocer a la Tierra como inseparable de quienes somos, podemos descubrir nuevas posibilidades de acción compasiva, responsabilidad y cuidado.
Nuestra oración, reflexión y la forma como nos entendemos a nosotros mismos, nos relacionamos y escuchamos pueden conducirnos a la acción en el mundo, al cuidado de la Casa Común, a la responsabilidad ecológica, a renovar nuestro sentido de pertenencia a la Tierra y a dar una respuesta frente a los desafíos planetarios de nuestro tiempo.
Cuando el lugar en el que habitamos se siente abrumador o deshumanizante, estos momentos de presencia compartida son medicina. Nos reconectan con nuestra bondad básica y entre nosotros. Reprograman cómo nos relacionamos, cómo escuchamos, cómo actuamos.
Dirigido a: jóvenes y adultos (18-55 años)
Incluye: alimentación, acompañamiento, materiales, transporte y hospedaje grupal
